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“LA ÚLTIMA CENA” de JOSÉ WATANABE (1)
Yo dispuse sobre la larga mesa los alimentos
De la Pascua.
Soy vieja y sé quién está coronado por la muerte. Era Él.
No me atreví a consolarlo
Porque mirando por la puerta la triste noche de Jerusalem
Empezó a destazar para sus discípulos
El gran pan
Como si fuera un animal de trigo.
Abandoné discretamente el comedor cuando Él decía:
Cada pedazo de pan que reciben soy yo.
Uno de los doce preguntó:
¿estás empezando una parábola, Maestro?
Afuera pensé: ¡qué poco avisados sus discípulos
Que no ven que el hombre está coronado por la muerte
Y que pan o carne es lo mismo!
Cuando se marcharon
Mi vecina me acusó de exagerada e imaginera:
Él siempre habla con símbolos, me dijo;
Pero en el comedor vacío, entre las migajas y el vino,
Percibí el límpido olor de una herida.
El poema que antecede a estas líneas es de la autoría de José Watanabe, recientemente fallecido y que pertenece a la generación poética de 1970, conformada por otros notables creadores (Jorge Pimentel, Enrique Verástegui, Jorge Nájar, Ricardo González Vigil, Tulio Mora). Antes de este libro aparecido en el 2002, Watanabe había publicado los poemarios Álbum de familia (1971), El huso de la palabra (1989), Historia natural (1994) y Cosas del cuerpo (1999). Con posterioridad a Habitó entre nosotros, dio a conocer Banderas detrás de la niebla (2006), sin contar con las antologías nacionales y extranjeras, en español e inglés, que aparecieron, como prueba del reconocimiento amplio que alcanzó en el ámbito de la poesía actual.
El libro del 2002 fue recibido con entusiasmo por los lectores pues se valoró los innegables méritos de esta tarea, nada fácil, de recrear pasajes de los textos más venerados de la cultura occidental: los Evangelios. El título del libro procede del inicio del Evangelio de San Juan: “Y el verbo se hizo carne / y habitó entre nosotros”.(2) En una entrevista, el poeta aclara que “este libro no empezó como un proyecto para abordar los pasajes de la vida de Cristo a partir de los Evangelios”. Más bien había planeado escribir un 2º volumen sobre las obras más emblemáticas del arte universal”. Y agrega el entrevistado que hizo algunos poemas a partir de cuadros religiosos, como La resurrección de Lázaro, de Giotto.
Esta revelación es valiosa en relación con el poema “La última cena”, pues probablemente fue concebido a partir de la observación o de la evocación del famoso cuadro de Leonardo da Vinci. Al enfrentarnos al poema, no podemos dejar de “ver” y de asociarlo con la célebre escena que plasmó el gran pintor italiano del Renacimiento.
Al referirse a la voz femenina que, además, se califica como vieja, Watanabe reconoce que es una voz inventada, ajena a los Evangelios, “pero es coherente con la Biblia inventar un personaje así, alguien tuvo que poner la mesa. Esa señora lo vio entrar; lo vio comer con sus discípulos en la Cena, y no lo vio como un ser divino; lo observó más bien como un ser tocado por la muerte, como vieja y popular que era”.(3)
Habitó entre nosotros está constituido por veintitrés poemas no muy extensos y escritos en verso libre. Casi todos tienen estrofas con números variados de verso, y en lo tocante al orden de los textos, ellos siguen una secuencia cronológica pues hablan de Jesucristo desde su nacimiento hasta su muerte y presentan momentos significativos de la vida del Hijo de Dios, según la creencia cristiana. “La última cena” es el poema número 15 y alude a uno de los pasajes más significativos de su vida, aquel en que anuncia su próxima muerte, es decir, el cumplimiento de su destino, el cual se completará con su resurrección, pero este suceso ya no es poetizado por Watanabe. El último texto del libro es “El descendimiento”, en el que se intuye que el “hijo de María” que acaba de morir “verdaderamente era el Hijo de Dios”.
Usted puede encontrar en el libro de Antonio González Montes Introducción a la interpretación de textos literarios un análisis completo de "La última cena".
(1) José Watanabe. Habitó entre nosotros. Lima, Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 2004, p. 41.
(2) Ricardo González Vigil. “La palabra entre nosotros”, en El Comercio. Lima, 2 de enero del 2003, C 6.
(3) Carlos Batalla. “José Watanabe: nunca he estado tan contento”, en Domingo, Suplemento de La República. Lima, 19 de enero del 2003, pp. 21.22.
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